Resultados de la búsqueda para: Firmas Invitadas

Tu nuevo puesto: Director General

zumodeempleo.com

Firma invitada: María Luisa Moreno Cobián

 

zumodeempleo.com

@ZumoDeEmpleo

Te propongo un cambio de mentalidad completo. Una forma de ver tu búsqueda que te aliviará de muchas presiones.

Hay una empresa que tiene un objetivo para el 2015 y para conseguirlo, te ficha a ti como Director (o Directora) General de la empresa.

El objetivo que tiene la empresa es conseguir que un cliente concreto compre el producto estrella de la empresa.

Tienes 12 meses para:

Conocer fenomenal el producto. Tienes que saber cómo se crea, sus cualidades, los beneficios que obtiene el usuario, el precio de venta.

Conocer fenomenal a los clientes potenciales. Debes saber quién puede estar interesado por el producto, cómo le va a sacar partido – cómo se va a beneficiar, averiguar quién toma la decisión de comprar estos productos, tratar de contactar con gente dentro de la empresa que te dé información, que te cuente cómo funcionan las cosas dentro.

Y finalmente, debes plantear una buena estrategia para que tus clientes potenciales oigan hablar de tu producto y logres llegar a tener una reunión de ventas con ellos.

Ahora te voy a desvelar el nombre de la empresa y del producto:

La empresa es Yo, S.L.

El producto es Tu Trabajo

Eres el Director General de Yo, S.L. y tienes que conseguir que un cliente firme antes de 12 meses un contrato por el que compra tu producto (tu trabajo) por un plazo de tiempo.

Así es como te propongo que te plantees tu búsqueda a partir de ahora. Separándote emocionalmente del proceso, y tomándotelo como un trabajo. Deja que te explique por qué:

El trabajo es nuestro sustento – lo que nos permite comer, tener un techo, desplazarnos, vivir. Es decir: es parte ESENCIAL de nuestra vida, por tanto: si no lo tenemos -por ser necesario para nuestra supervivencia y nuestras necesidades básicas- como si lo tenemos pero no es el que queremos -por la carga emocional que nos produce-, siempre tiene un efecto personal y emocional inmenso.

Esto hace que nos tomemos nuestro proceso de búsqueda de manera demasiado “personal” (que lo es, indudablemente), poniéndonos tan dentro del problema que nos cegamos, no vemos más allá, no encontramos soluciones, nos frustramos y nos acorralamos en una situación en la que nos quedamos sin recursos personales para salir de ella.

Y yo te planteo: ¿qué ganas tomándotelo de manera tan personal? ¿Y si cambias la perspectiva? ¿Y si te SEPARAS tú emocionalmente de lo que tienes que hacer para conseguirlo?

Pero debes tener en cuenta estas tres condiciones:

PRIMERO: No valen EXCUSAS – como en cualquier trabajo, cuando tienes que resolver algo, te buscas la vida para resolverlo. Esto es igual: debes considerarlo tu trabajo, ve a tu oficina (virtual) cada día, ponte objetivos diarios/semanales o mensuales y asegúrate de cumplirlos.

SEGUNDO: No sigas el mismo camino que todo el mundo – Los portales de empleo están SATURADOS. Ahí no vas a lograr que tu cliente potencial te encuentre y sea capaz de valorar tu producto. Piensa: ¿cómo lo ha hecho el Director General de una empresa rival que ha logrado vender su producto con éxito? ¿Cómo ha dado a conocer su producto? ¿Cómo ha conseguido contactos y que la gente hable de su producto? IMAGINACIÓN AL PODER.

Y TERCERO: Cada entrevista de selección que no salga bien –donde no logres “vender” tu producto- entiende que es un resultado NORMAL en un proceso de venta. Hay que hablar con y tratar de convencer a bastantes clientes potenciales hasta que uno compre tu producto. De esta manera puedes aprender de cada una de ellas y enfocarla de manera muy diferente.

Piénsalo. Te reto. Adopta esta mentalidad y verás como ese cambio de escenario, esa liberación y separación “emocional” del proceso te va a permitir ver las cosas de otra manera.

¿Aceptas el reto?

 

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Tu nuevo puesto: Director General

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Firma invitada: María Luisa Moreno Cobián

 

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Te propongo un cambio de mentalidad completo. Una forma de ver tu búsqueda que te aliviará de muchas presiones.

Hay una empresa que tiene un objetivo para el 2015 y para conseguirlo, te ficha a ti como Director (o Directora) General de la empresa.

El objetivo que tiene la empresa es conseguir que un cliente concreto compre el producto estrella de la empresa.

Tienes 12 meses para:

Conocer fenomenal el producto. Tienes que saber cómo se crea, sus cualidades, los beneficios que obtiene el usuario, el precio de venta.

Conocer fenomenal a los clientes potenciales. Debes saber quién puede estar interesado por el producto, cómo le va a sacar partido – cómo se va a beneficiar, averiguar quién toma la decisión de comprar estos productos, tratar de contactar con gente dentro de la empresa que te dé información, que te cuente cómo funcionan las cosas dentro.

Y finalmente, debes plantear una buena estrategia para que tus clientes potenciales oigan hablar de tu producto y logres llegar a tener una reunión de ventas con ellos.

Ahora te voy a desvelar el nombre de la empresa y del producto:

La empresa es Yo, S.L.

El producto es Tu Trabajo

Eres el Director General de Yo, S.L. y tienes que conseguir que un cliente firme antes de 12 meses un contrato por el que compra tu producto (tu trabajo) por un plazo de tiempo.

Así es como te propongo que te plantees tu búsqueda a partir de ahora. Separándote emocionalmente del proceso, y tomándotelo como un trabajo. Deja que te explique por qué:

El trabajo es nuestro sustento – lo que nos permite comer, tener un techo, desplazarnos, vivir. Es decir: es parte ESENCIAL de nuestra vida, por tanto: si no lo tenemos -por ser necesario para nuestra supervivencia y nuestras necesidades básicas- como si lo tenemos pero no es el que queremos -por la carga emocional que nos produce-, siempre tiene un efecto personal y emocional inmenso.

Esto hace que nos tomemos nuestro proceso de búsqueda de manera demasiado “personal” (que lo es, indudablemente), poniéndonos tan dentro del problema que nos cegamos, no vemos más allá, no encontramos soluciones, nos frustramos y nos acorralamos en una situación en la que nos quedamos sin recursos personales para salir de ella.

Y yo te planteo: ¿qué ganas tomándotelo de manera tan personal? ¿Y si cambias la perspectiva? ¿Y si te SEPARAS tú emocionalmente de lo que tienes que hacer para conseguirlo?

Pero debes tener en cuenta estas tres condiciones:

PRIMERO: No valen EXCUSAS – como en cualquier trabajo, cuando tienes que resolver algo, te buscas la vida para resolverlo. Esto es igual: debes considerarlo tu trabajo, ve a tu oficina (virtual) cada día, ponte objetivos diarios/semanales o mensuales y asegúrate de cumplirlos.

SEGUNDO: No sigas el mismo camino que todo el mundo – Los portales de empleo están SATURADOS. Ahí no vas a lograr que tu cliente potencial te encuentre y sea capaz de valorar tu producto. Piensa: ¿cómo lo ha hecho el Director General de una empresa rival que ha logrado vender su producto con éxito? ¿Cómo ha dado a conocer su producto? ¿Cómo ha conseguido contactos y que la gente hable de su producto? IMAGINACIÓN AL PODER.

Y TERCERO: Cada entrevista de selección que no salga bien –donde no logres “vender” tu producto- entiende que es un resultado NORMAL en un proceso de venta. Hay que hablar con y tratar de convencer a bastantes clientes potenciales hasta que uno compre tu producto. De esta manera puedes aprender de cada una de ellas y enfocarla de manera muy diferente.

Piénsalo. Te reto. Adopta esta mentalidad y verás como ese cambio de escenario, esa liberación y separación “emocional” del proceso te va a permitir ver las cosas de otra manera.

¿Aceptas el reto?

 

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El verdadero liderazgo es aceptar la propia responsabilidad

Francisco Alcaide

Firma invitada: Francisco Alcaide Hernández

 

Experto en Management y Desarrollo Personal
www.franciscoalcaide.com | @falcaide
Autor de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición) y Tu futuro es HOY (2ª Edición)

 

Si el éxito hubiese que resumirlo en una palabra, esa palabra sería autorresponsabilidad. Las personas de éxito son personas centradas en el ʻqué voy a hacerʼ y las personas de no–éxito están centradas en el ʻqué va a pasarʼ. Y es así porque si uno hace depender de su vida de que acabe la crisis o que ciertas personas tomen algunas decisiones, puede pasar el tiempo y seguir en la misma situación. No hay nada peor que la ʻesperanza pasivaʼ, querer que las cosas cambien por el simple transcurso del tiempo.

Las personas autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las ʻsolucionesʼ y las personas no–autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las ʻexcusasʼ; y el gran peligro de buscar excusas es que si uno las busca siempre las encuentras. No es difícil encontrar algo o alguien a quien echarle a culpa de por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese.

El ser humano tiene una asombrosa facilidad para explicar el éxito debido a causas ʻpropiasʼ (soy bueno, me lo he trabajado, llevo mucho tiempo en ello…) y el fracaso a causas ʻajenasʼ (la crisis, los mercados financieros, el gobierno, la educación…). Es una mirada asimétrica de la realidad.

¿Por qué mucha gente achaca el cierre de sus negocios a la crisis y nadie atribuye sus éxitos al crecimiento económico? ¿Realmente ha sido la crisis la causa del cierre de las empresas o la incapacidad para prever por dónde iban las tendencias, o el exceso de relajación, o la falta de flexibilidad para adaptarse, o el exceso de costes en época de bonanza?

La crisis es sólo un síntoma (resultado), pero no la causa (persona). No te ahogas porque te caigas al agua (efecto) sino porque no sabes nadar (causa). Vivimos en un mundo de causas y efectos, y todo efecto (resultado) es el producto de una causa (persona). Por poner algunos ejemplos:

–      La falta de dinero que una persona gana (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su incapacidad para generar ingresos (causa = persona).

–      La falta de contactos que una persona tiene (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su incapacidad para desarrollar y estrechar relaciones.

–      La mala salud de una persona (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su escasa atención a los hábitos de vida.

En definitiva, uno es el problema pero también la solución. Para tener éxito, lo primero es hacerse cargo de uno mismo. El éxito parte de invertir en el propio desarrollo personal: aprende más para ganar más. Tu desarrollo personal es tu destino. Y cuanto más inviertas en ti mismo, mejores oportunidades aparecerán en tu vida. Cuanto más estudies, cuanto más te formes, cuanto más cultives tu red de contactos, cuanta más experiencia tengas… mejor te irá. El desarrollo personal no es otra cosa que aumentar las opciones de vida, ensanchar posibilidades, o de manera resumida, incrementar las probabilidades de tener éxito. Como dice Brian Tracy, uno de los autores incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición): «El desarrollo personal es un trampolín a la excelencia personal. Permanente y continuo, te asegura que no hay límite a lo que puedas lograr».

El verdadero liderazgo es aceptar la propia responsabilidad

Francisco Alcaide

Firma invitada: Francisco Alcaide Hernández

 

Experto en Management y Desarrollo Personal
www.franciscoalcaide.com | @falcaide
Autor de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición) y Tu futuro es HOY (2ª Edición)

 

Si el éxito hubiese que resumirlo en una palabra, esa palabra sería autorresponsabilidad. Las personas de éxito son personas centradas en el ʻqué voy a hacerʼ y las personas de no–éxito están centradas en el ʻqué va a pasarʼ. Y es así porque si uno hace depender de su vida de que acabe la crisis o que ciertas personas tomen algunas decisiones, puede pasar el tiempo y seguir en la misma situación. No hay nada peor que la ʻesperanza pasivaʼ, querer que las cosas cambien por el simple transcurso del tiempo.

Las personas autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las ʻsolucionesʼ y las personas no–autorresponsables son personas fuertemente orientadas a las ʻexcusasʼ; y el gran peligro de buscar excusas es que si uno las busca siempre las encuentras. No es difícil encontrar algo o alguien a quien echarle a culpa de por qué nuestra vida no es como nos gustaría que fuese.

El ser humano tiene una asombrosa facilidad para explicar el éxito debido a causas ʻpropiasʼ (soy bueno, me lo he trabajado, llevo mucho tiempo en ello…) y el fracaso a causas ʻajenasʼ (la crisis, los mercados financieros, el gobierno, la educación…). Es una mirada asimétrica de la realidad.

¿Por qué mucha gente achaca el cierre de sus negocios a la crisis y nadie atribuye sus éxitos al crecimiento económico? ¿Realmente ha sido la crisis la causa del cierre de las empresas o la incapacidad para prever por dónde iban las tendencias, o el exceso de relajación, o la falta de flexibilidad para adaptarse, o el exceso de costes en época de bonanza?

La crisis es sólo un síntoma (resultado), pero no la causa (persona). No te ahogas porque te caigas al agua (efecto) sino porque no sabes nadar (causa). Vivimos en un mundo de causas y efectos, y todo efecto (resultado) es el producto de una causa (persona). Por poner algunos ejemplos:

–      La falta de dinero que una persona gana (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su incapacidad para generar ingresos (causa = persona).

–      La falta de contactos que una persona tiene (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su incapacidad para desarrollar y estrechar relaciones.

–      La mala salud de una persona (efecto = resultado) no es el problema, eso es sólo un síntoma del verdadero problema: su escasa atención a los hábitos de vida.

En definitiva, uno es el problema pero también la solución. Para tener éxito, lo primero es hacerse cargo de uno mismo. El éxito parte de invertir en el propio desarrollo personal: aprende más para ganar más. Tu desarrollo personal es tu destino. Y cuanto más inviertas en ti mismo, mejores oportunidades aparecerán en tu vida. Cuanto más estudies, cuanto más te formes, cuanto más cultives tu red de contactos, cuanta más experiencia tengas… mejor te irá. El desarrollo personal no es otra cosa que aumentar las opciones de vida, ensanchar posibilidades, o de manera resumida, incrementar las probabilidades de tener éxito. Como dice Brian Tracy, uno de los autores incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 7ª edición): «El desarrollo personal es un trampolín a la excelencia personal. Permanente y continuo, te asegura que no hay límite a lo que puedas lograr».

5 tipos de compromiso para tu éxito

Francisco Alcaide

Firma invitada: Francisco Alcaide Hernández

 

Experto en Management y Desarrollo Personal
www.franciscoalcaide.com | @falcaide
Autor de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 6ª edición) y Tu futuro es HOY (Alienta)

Si hay una variable que define a la gente de éxito es el compromiso con sus metas; y el compromiso significa: hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta. De manera más concreta, el compromiso se puede desglosar en cinco tipos de compromiso particulares para triunfar. Esto es:

1. COMPROMISO CON LA EXCELENCIA
A la gente excelente le ofrecen oportunidades brillantes; a la gente normal oportunidades normales; y a la gente mala ninguna oportunidad. Aparca para siempre la mediocridad de tu vida. Siempre pregúntate cómo aportar más valor a lo que haces: más rápido, a mejor precio, con mejor calidad. No hagas las cosas para cumplir. Se nota, se siente… y se vuelve en tu contra. Recuerda: sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte. Cuando hagas algo (conferencia, post, taller, clase), dalo todo. La vida te devuelve lo que tú le entregas: cuanto más des y a más gente, más recibirás en forma de beneficios. Como dice David Schwartz en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 6ª edición): «La competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia en los niveles de mediocridad»

2. COMPROMISO CON EL APRENDIZAJE
No puedes ganar ‘más’ dando ‘menos’. Si quieres que tu vida mejore, tú tienes que mejorar. Nunca dejes de invertir en ti mismo y en tu negocio. Siempre dedica recursos a tu desarrollo personal (libros, seminarios, audiolibros, comidas con gente interesante) y a aquello a lo que haces: a mejorar la web, los canales de comercialización, las relaciones, la publicidad, lo que sea. Un porcentaje de los ingresos siempre deben estar destinados a inversión. Hoy día, quien no avanza, retrocede; quien no mejora, empeora. Dicho de manera resumida: ¿Quieres ser una persona que gane más ingresos que la media? Entonces conviértete en una persona superior a la media. Tu desarrollo personal es tu destino. Tu nivel de ingresos sólo puede crecer hasta el nivel que crezcas tú.

3. COMPROMISO CON LAS SOLUCIONES
La gente de éxito está orientada a las soluciones; la gente de no-exito está orientada a las excusas. Y el problema de buscar excusas es que si uno las busca, siempre las encuentra. No es difícil encontrar a alguien a quien echarle el muerto. La vida es una continua gestión de problemas, uno tras otro: con los proveedores, con los clientes, con los colaboradores… No tener problemas sí que es un problema, porque es indicativo de que no haces nada y eso es lo peor de todo. Los problemas nunca desaparecen, pero las soluciones tampoco. Es una cuestión de enfoque. Donde hay un problema hay una solución, porque un problema que no tiene solución no es un problema, y por tanto, para qué preocuparse. Pon el ciento por ciento de la atención en cómo encontrar alternativas a los obstáculos que aparezcan en tu camino.

4. COMPROMISO CON LOS DEMÁS
Ya lo dice un proverbio: “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros”. Para tener éxito, no es suficiente tu talento, ni tu inteligencia, ni tu capacidad de trabajo. Los éxitos están basados en los equipos. Ningún ermitaño ha sido referente en nada en la vida. Por tanto, hay que tener una actitud positiva hacia la gente. Solo uno está muy limitado. Todos tenemos carencias que necesitamos compensar con las fortalezas de terceros. Lo que ‘no se sabe’ gana siempre por goleada a lo que ‘se sabe’. Además, del contacto y roce con otra gente siempre brotan nuevas ideas. Muchas cuestiones se resuelven gracias a conversaciones informales. Cultiva y mima tu red de contactos. Y ello implica tres cosas: estar en contacto, conectar con la gente y aportar valor.

5. COMPROMISO CON LA PERSEVERANCIA
Nunca vas a encontrar todas las respuestas de inmediato. Ninguna biografía, ni en lo personal ni en lo profesional, es una línea recta. Lo pasarás mal, como todo aquel que ha llegado lejos. Cuando los resultados no acompañan siempre se pasan por momentos de duda y de bajón que ponen a prueba la confianza en uno mismo. Lo que tiene mérito es seguir adelante cuando no puedes más. La mayoría abandona. Es fundamental ser mentalmente fuerte. Quien resiste, vence. El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado. El 90% del éxito es insistir: una y otra vez hasta donde llegar donde uno siempre quiso llegar.

5 tipos de compromiso para tu éxito

Francisco Alcaide

Firma invitada: Francisco Alcaide Hernández

 

Experto en Management y Desarrollo Personal
www.franciscoalcaide.com | @falcaide
Autor de Aprendiendo de los mejores (Alienta, 6ª edición) y Tu futuro es HOY (Alienta)

Si hay una variable que define a la gente de éxito es el compromiso con sus metas; y el compromiso significa: hacer lo que haga falta el tiempo que haga falta. De manera más concreta, el compromiso se puede desglosar en cinco tipos de compromiso particulares para triunfar. Esto es:

1. COMPROMISO CON LA EXCELENCIA
A la gente excelente le ofrecen oportunidades brillantes; a la gente normal oportunidades normales; y a la gente mala ninguna oportunidad. Aparca para siempre la mediocridad de tu vida. Siempre pregúntate cómo aportar más valor a lo que haces: más rápido, a mejor precio, con mejor calidad. No hagas las cosas para cumplir. Se nota, se siente… y se vuelve en tu contra. Recuerda: sé tan bueno en lo tuyo que los demás no puedan ignorarte. Cuando hagas algo (conferencia, post, taller, clase), dalo todo. La vida te devuelve lo que tú le entregas: cuanto más des y a más gente, más recibirás en forma de beneficios. Como dice David Schwartz en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 6ª edición): «La competencia nunca está en los niveles de excelencia; la competencia en los niveles de mediocridad»

2. COMPROMISO CON EL APRENDIZAJE
No puedes ganar ‘más’ dando ‘menos’. Si quieres que tu vida mejore, tú tienes que mejorar. Nunca dejes de invertir en ti mismo y en tu negocio. Siempre dedica recursos a tu desarrollo personal (libros, seminarios, audiolibros, comidas con gente interesante) y a aquello a lo que haces: a mejorar la web, los canales de comercialización, las relaciones, la publicidad, lo que sea. Un porcentaje de los ingresos siempre deben estar destinados a inversión. Hoy día, quien no avanza, retrocede; quien no mejora, empeora. Dicho de manera resumida: ¿Quieres ser una persona que gane más ingresos que la media? Entonces conviértete en una persona superior a la media. Tu desarrollo personal es tu destino. Tu nivel de ingresos sólo puede crecer hasta el nivel que crezcas tú.

3. COMPROMISO CON LAS SOLUCIONES
La gente de éxito está orientada a las soluciones; la gente de no-exito está orientada a las excusas. Y el problema de buscar excusas es que si uno las busca, siempre las encuentra. No es difícil encontrar a alguien a quien echarle el muerto. La vida es una continua gestión de problemas, uno tras otro: con los proveedores, con los clientes, con los colaboradores… No tener problemas sí que es un problema, porque es indicativo de que no haces nada y eso es lo peor de todo. Los problemas nunca desaparecen, pero las soluciones tampoco. Es una cuestión de enfoque. Donde hay un problema hay una solución, porque un problema que no tiene solución no es un problema, y por tanto, para qué preocuparse. Pon el ciento por ciento de la atención en cómo encontrar alternativas a los obstáculos que aparezcan en tu camino.

4. COMPROMISO CON LOS DEMÁS
Ya lo dice un proverbio: “Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve con otros”. Para tener éxito, no es suficiente tu talento, ni tu inteligencia, ni tu capacidad de trabajo. Los éxitos están basados en los equipos. Ningún ermitaño ha sido referente en nada en la vida. Por tanto, hay que tener una actitud positiva hacia la gente. Solo uno está muy limitado. Todos tenemos carencias que necesitamos compensar con las fortalezas de terceros. Lo que ‘no se sabe’ gana siempre por goleada a lo que ‘se sabe’. Además, del contacto y roce con otra gente siempre brotan nuevas ideas. Muchas cuestiones se resuelven gracias a conversaciones informales. Cultiva y mima tu red de contactos. Y ello implica tres cosas: estar en contacto, conectar con la gente y aportar valor.

5. COMPROMISO CON LA PERSEVERANCIA
Nunca vas a encontrar todas las respuestas de inmediato. Ninguna biografía, ni en lo personal ni en lo profesional, es una línea recta. Lo pasarás mal, como todo aquel que ha llegado lejos. Cuando los resultados no acompañan siempre se pasan por momentos de duda y de bajón que ponen a prueba la confianza en uno mismo. Lo que tiene mérito es seguir adelante cuando no puedes más. La mayoría abandona. Es fundamental ser mentalmente fuerte. Quien resiste, vence. El éxito es una cuestión de perseverar cuando los demás han renunciado. El 90% del éxito es insistir: una y otra vez hasta donde llegar donde uno siempre quiso llegar.

Cuando llegas a la entrevista, ya la has pasado (o no)

zumodeempleo.com

Firma invitada: María Luisa Moreno Cobián

 

zumodeempleo.com

@ZumoDeEmpleo

 

La mayoría de la gente quiere conocer la frase mágica que hará que pase la entrevista y consiga el trabajo. Pero la realidad es sorprendentemente contraria a esta idea: el 80% de tus posibilidades de pasar la entrevista y lograr el trabajo, las tienes que haber generado ANTES de entrar en el despacho del seleccionador.

El primer error que cometemos en las entrevistas de trabajo es que pensamos que una entrevista va de “contestar preguntas”. Y así nos va. Una entrevista de selección va de ser capaz de narrar tu historia y comunicar tus mensajes clave.

Pero no puedes hacerlo si te limitas a dejar en manos de la suerte lo que vaya a pasar dentro de ese despacho – es decir, si no haces tus deberes, que son lo que te darán ventaja en la entrevista. Si no investigas previamente cuáles son los retos, las dificultades por las que está pasando la empresa, si no sabes con quién trabajan, cuál es su objetivo, qué es lo que necesitan, no podrás de ninguna manera hacerles ver qué les vas a poder aportar.

No sólo eso, sino que cuanto más sepas de la empresa, de su situación y circunstancias, podrás utilizar su propio lenguaje, podrás personalizar tu mensaje.

Estas son las preguntas clave que marcarán la diferencia y pondrán tierra entre tú y los demás candidatos:

• ¿Sabes qué es lo que está buscando exactamente el seleccionador?
• ¿Eres capaz de explicar tu historia de una manera convincente y demostrar por qué eres la persona perfecta para ese puesto?
• ¿Tienes algún contacto dentro de la empresa?

Tres preguntas que cualquiera tiene la capacidad de contestar en positivo y que tienen la capacidad de definir el 80% de tus posibilidades en la entrevista. En cambio, el 99% de los candiatos no ha hecho estos deberes, y llegan a la entrevista dejando su destino en manos de la suerte.

¡Que no te pase a ti!

 

1. ¿Qué busca el seleccionador?

Sí, queremos mantener una idea romántica del trabajo: “buscamos aportar y maximizar nuestro potencial y capacidad de aprendizaje y crecimiento en un entorno que nos permita crecer como profesionales y personas…” y bla bla bla, pero fíjate en un detalle sutil pero que marca la GRAN diferencia: he dicho qué busca el seleccionador.

La entrevista de trabajo va de lo que necesita el seleccionador.

Hay algo que le duele, que le molesta, que le escuece, que le pica – y necesita saber si tú conoces la medicina o el remedio para curarle y sabes administrarla. Punto. Si tú no sabes qué necesidad tiene o problema necesita resolver, ¿cómo puedes saber que eres la persona adecuada para hacer el trabajo, y lo que es peor, cómo le puedes convencer a él?

2. ¿Cómo puedes contar tu historia y demostrar que eres el candidato adecuado?

Hay un término que probablemente conoces de sobra y que se emplea constantemente en las empresas: el ROI. Son las siglas en inglés de “Return on Investment” o el beneficio que obtienes por lo que inviertes.

Cuando entiendas que debes demostrar el ROI que tu contrato le va a a suponer a la empresa, habrás dado un “pequeño paso para el hombre y un gran paso para tu carrera” 😉 . Plantear tu candidatura en términos de ROI es probablemente una de las maneras más eficaces de persuadir al seleccionador de que eres la persona adecuada.

Si tienes experiencia directa con el trabajo, muestra al seleccionador (MUESTRA, no cuentes) cómo vas a resolver sus problemas. ¿Que cómo lo muestras? ¡Con tus resultados en el pasado! Datos CONCRETOS de cómo has solucionado ese mismo problema para otros. Concretos significa cifras, comparativas, resultados MEDIDOS.

3. ¿Cómo manejas los contactos?

Si estás enviando CV tras CV, ya has perdido. La gente que tiene éxito, antes de enviar un solo CV invierte su tiempo en elegir para qué compañías quieren trabajar, y entonces tratan de lograr contactos dentro de esas mismas compañías a través de distintas estrategias de networking, de tal manera que cuando llega el momento de enviar su CV, ya han asegurado el máximo de posibilidades de que les den el puesto.

Compara esto con la gente que, minuto cero, se pone delante de los portales de empleo, empieza a enviar decenas de CVs y reza para que suene la campana. Puede parecer productivo, pero cuando MILLONES de otras personas está haciendo esto mismo y no les está funcionando, creo que es para plantearse cambiar de estrategia, ¿no crees?

Hazme caso. Pondrás tierra entre los demás candidatos y tú.

Cuando llegas a la entrevista, ya la has pasado (o no)

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Firma invitada: María Luisa Moreno Cobián

 

zumodeempleo.com

@ZumoDeEmpleo

 

La mayoría de la gente quiere conocer la frase mágica que hará que pase la entrevista y consiga el trabajo. Pero la realidad es sorprendentemente contraria a esta idea: el 80% de tus posibilidades de pasar la entrevista y lograr el trabajo, las tienes que haber generado ANTES de entrar en el despacho del seleccionador.

El primer error que cometemos en las entrevistas de trabajo es que pensamos que una entrevista va de “contestar preguntas”. Y así nos va. Una entrevista de selección va de ser capaz de narrar tu historia y comunicar tus mensajes clave.

Pero no puedes hacerlo si te limitas a dejar en manos de la suerte lo que vaya a pasar dentro de ese despacho – es decir, si no haces tus deberes, que son lo que te darán ventaja en la entrevista. Si no investigas previamente cuáles son los retos, las dificultades por las que está pasando la empresa, si no sabes con quién trabajan, cuál es su objetivo, qué es lo que necesitan, no podrás de ninguna manera hacerles ver qué les vas a poder aportar.

No sólo eso, sino que cuanto más sepas de la empresa, de su situación y circunstancias, podrás utilizar su propio lenguaje, podrás personalizar tu mensaje.

Estas son las preguntas clave que marcarán la diferencia y pondrán tierra entre tú y los demás candidatos:

• ¿Sabes qué es lo que está buscando exactamente el seleccionador?
• ¿Eres capaz de explicar tu historia de una manera convincente y demostrar por qué eres la persona perfecta para ese puesto?
• ¿Tienes algún contacto dentro de la empresa?

Tres preguntas que cualquiera tiene la capacidad de contestar en positivo y que tienen la capacidad de definir el 80% de tus posibilidades en la entrevista. En cambio, el 99% de los candiatos no ha hecho estos deberes, y llegan a la entrevista dejando su destino en manos de la suerte.

¡Que no te pase a ti!

 

1. ¿Qué busca el seleccionador?

Sí, queremos mantener una idea romántica del trabajo: “buscamos aportar y maximizar nuestro potencial y capacidad de aprendizaje y crecimiento en un entorno que nos permita crecer como profesionales y personas…” y bla bla bla, pero fíjate en un detalle sutil pero que marca la GRAN diferencia: he dicho qué busca el seleccionador.

La entrevista de trabajo va de lo que necesita el seleccionador.

Hay algo que le duele, que le molesta, que le escuece, que le pica – y necesita saber si tú conoces la medicina o el remedio para curarle y sabes administrarla. Punto. Si tú no sabes qué necesidad tiene o problema necesita resolver, ¿cómo puedes saber que eres la persona adecuada para hacer el trabajo, y lo que es peor, cómo le puedes convencer a él?

2. ¿Cómo puedes contar tu historia y demostrar que eres el candidato adecuado?

Hay un término que probablemente conoces de sobra y que se emplea constantemente en las empresas: el ROI. Son las siglas en inglés de “Return on Investment” o el beneficio que obtienes por lo que inviertes.

Cuando entiendas que debes demostrar el ROI que tu contrato le va a a suponer a la empresa, habrás dado un “pequeño paso para el hombre y un gran paso para tu carrera” 😉 . Plantear tu candidatura en términos de ROI es probablemente una de las maneras más eficaces de persuadir al seleccionador de que eres la persona adecuada.

Si tienes experiencia directa con el trabajo, muestra al seleccionador (MUESTRA, no cuentes) cómo vas a resolver sus problemas. ¿Que cómo lo muestras? ¡Con tus resultados en el pasado! Datos CONCRETOS de cómo has solucionado ese mismo problema para otros. Concretos significa cifras, comparativas, resultados MEDIDOS.

3. ¿Cómo manejas los contactos?

Si estás enviando CV tras CV, ya has perdido. La gente que tiene éxito, antes de enviar un solo CV invierte su tiempo en elegir para qué compañías quieren trabajar, y entonces tratan de lograr contactos dentro de esas mismas compañías a través de distintas estrategias de networking, de tal manera que cuando llega el momento de enviar su CV, ya han asegurado el máximo de posibilidades de que les den el puesto.

Compara esto con la gente que, minuto cero, se pone delante de los portales de empleo, empieza a enviar decenas de CVs y reza para que suene la campana. Puede parecer productivo, pero cuando MILLONES de otras personas está haciendo esto mismo y no les está funcionando, creo que es para plantearse cambiar de estrategia, ¿no crees?

Hazme caso. Pondrás tierra entre los demás candidatos y tú.

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